NimbuBlog

Porque la vida es mucho más interesante cuando es contada

Sobre el Camino de Santiago (I)

July7

El martes 29 volví del Camino de Santiago, no exactamente como os anuncié, sino un par de días más tarde. ¿Por qué he tardado tanto en escribir sobre el viaje? Bueno, en parte porque no han sido unas vacaciones normales: de un viaje así uno tiene que recuperarse, diría que más psicológica que físicamente… pero quiero empezar desde el principio.

Un poco de historia

Como yo no sabía la historia del Camino antes de hacerlo, la resumo: todo procede de una leyenda difundida a finales del siglo VIII en el noroeste de la Península Ibérica, que afirmaba que los restos del apóstol Santiago el Mayor estaban enterrados en tierras gallegas. Después, en 813, un ermitaño llamado Pelayo le dijo al obispo Teodomiro que había visto una estrella posada en el monte Libredón, donde descubrieron un cementerio de época romana. Enseguida la noticia se extiendió por la comunidad cristiana europea y surgieron peregrinos que comenzaban a llegar al lugar del sepulcro, el denominado Campus Stellae, ‘Campo de la Estrella’. Todavía no se sabe si ‘Compostela’ viene de esa expresión o de la palabra latina que significaba ‘cementerio’, compositum. Jo, siempre me desvío por derroteros lingüísticos. En todo caso, mucho más bonita la primera explicación.

Por lo visto, el Camino se hace muy famoso sobre todo a partir del siglo X, porque se convierte en una forma de devoción religiosa muy de moda, la religión se socializa. Pero a partir de los siglos XIV y XV, que no fueron tan buenos, cae en el olvido, hasta hace bien poco: en 1993 se lanzó una gran campaña publicitaria para el Jacobeo de ese año. Fue entonces cuando se restauraron tramos de la ruta y se pusieron indicaciones (flechas amarillas, postes, mojones), y es desde entonces que existen peregrinos con todo tipo de motivaciones, no sólo religiosas.

(Adaptado de los artículos de Wikipedia Santiago el Mayor y Camino de Santiago)

Nuestro plan

En principio íbamos a hacer las siete últimas etapas del Camino Francés, el más típico, en siete días. Pero era un objetivo ambicioso, demasiado ambicioso, sobre todo si tenemos en cuenta que:

  • La última etapa era de 40 km, es decir, casi el doble que las demás, por lo tanto más bien había que contar con ocho etapas.
  • La mayoría de los que íbamos no hacemos deporte habitualmente, y nadie se había estado entrenando, pues lo pensamos justo antes de empezar de exámenes y partimos unos días después de terminarlos.
  • Éramos un grupo de siete personas, por lo tanto el ritmo era más lento que el de un grupo más reducido.

Así que al final sí, cumplimos el objetivo, pero con calma. El domingo 20 lo único que hicimos fue llegar a Villafranca del Bierzo, dar vueltas por el pueblo y acostarnos pronto para empezar a andar al día siguiente; y ya al final, pasamos una noche en Santiago para poder verlo con calma, así que el 29 también fue prácticamente sólo la vuelta a Madrid.

Andurreo

Por lo tanto, el andurreo propiamente dicho fue del 21 al 28, una etapa al día (tras dividir la última etapa en dos). Yo noté claramente tres partes en el viaje:

  • Los primeros tres días íbamos todos juntos hablando, cantando, contando chistes y demás tonteridas varias. Nos íbamos esperando según mandaba el terreno, normalmente tras una subida dura. Íbamos lentos y sin prisa, no conocíamos las posibilidades de cada uno, no estábamos preparados y el terreno era el más duro de todo nuestro andurreo (la primera etapa era una de las más difíciles de todo el Camino), así que llegábamos bastante tarde a los albergues, con el tiempo justo para ducharnos, lavar la ropa, tenderla, cenar y acostarnos. Lo cual a mí me desmoralizaba bastante: los primeros días fueron los peores en ese sentido.
  • Los siguientes tres días fueron bastante caóticos. El grupo se dividió y cada uno iba a su ritmo. Además nos dimos cuenta de que antes de partir no habíamos hablado de cómo se tomaba cada uno el Camino: unos iban sólo para divertirse, hacer el Camino era lo de menos, otros se lo tomaban totalmente en serio y se pensaban hacer a pie todas las etapas aunque hiciera un sol de muerte o diluviara. ¿Yo? Más o menos en serio: siempre que me atreviera, quería hacer todas las etapas a pie. Entendí el Camino como un reto físico personal, contanto con que si hubiera querido hacer un viaje divertido habría ido a la playa o a cualquier otro sitio. En cualquier caso, así el ritmo se aligeró y no tuvimos que preocuparnos tanto por encontrar albergue. El primero que llegaba reservaba para los demás, que tampoco llegábamos mucho más tarde. Lo bueno fue que de esta forma tuvimos las tardes más relajadas y tuvimos tiempo tanto para distraernos echando unas cartas como para hablar sobre cómo cada uno entendía el Camino.
  • Los dos últimos días fueron los mejores. Íbamos juntos pero no revueltos, es decir, cada uno más o menos a su ritmo y haciendo las paradas justas, pero a la vez tratando de que nadie se quedara solo mucho tiempo ni nos perdiéramos de vista. Además el terreno era casi todo llano ya y los ánimos estaban muy altos, mezclados con nervios por llegar ya a nuestra meta.

Vacaciones aventureras

June20

No tengo mucho tiempo, así que muy a mi pesar este post será breve.

El miércoles terminé el curso por fin, después de una época de exámenes un tanto dilatada porque empecé a ponerme en serio a estudiar como un mes antes, sin salir ni ná apenas. Creo que para septiembre sólo me queda lo de la escuela de idiomas, así que el viaje que empiezo mañana es merecido y lo voy a coger con ganas: me voy con seis compañeros de clase a hacer el Camino de Santiago. Saldremos desde Villafranca del Bierzo y haremos unas siete etapas hasta Santiago de Compostela, unos 160 km. Seguramente habrá muuuuucha gente en los albergues porque este año es Xacobeo, pero bueno, si hay que dormir al raso se duerme. Vuelvo en una semana (al menos ése es el plan A), aunque creo que no hacía demasiada falta avisarlo porque llevo casi un mes sin escribir por aquí xD

Es algo que sabía que algún día iba a hacer (podríamos decir que está en mi particular lista de cincuenta cosas relacionadas con viajes que hacer antes de morir) y estoy algo nerviosa en esta noche previa al viaje ^^ Espero volver con buena salud, buenas experiencias, buenas fotos y buenas anécdotas que contar. ¡Nos leemos a la vuelta!

Sobre Lost

May26

Atención, puede contener trazas de spoilers

Para haber acabado Lost, se está hablando más de ella ahora que nunca. Al menos en mi experiencia es así, que me enganché tarde a la serie y no he vivido tanto tiempo el fenómeno fan. Si la hubiera seguido desde 2004 a lo mejor me habría afectado tanto como el fin de los libros de Harry Potter. Desde luego estoy bastante segura de que volveré a verla, ya que no soy de esas personas que se acuerdan de cada detalle, y de que seguirá dando mucho que hablar. Así que no, Lost no se ha acabado.

¿Cómo lo viví? Pues los lunes me levanto relativamente pronto a estudiar porque no tengo clase, pero iba a verlo por la tarde con Wyber. Así que me levanté a las 8:30 y me pasé a la cocina a desayunar cerrando la puerta, puesto que mis hermanos estaban viéndola en el salón y no quería tragarme ningún spoiler…

Aguanté la mañana con un uso limitado de Internet para lo mismo, evitando sobre todo Facebook y Twitter (enseguida salen grupos de Facebook contándolo todo, y en Twitter ya avisaron de que la comentarían -y el que avisa no es traidor-).

Hagamos justicia a Miles, el chinito sexy-canoso, personaje divertido donde los haya

Hagamos justicia a Miles, el exótico sexy-canoso, personaje divertido donde los haya

Wyber vino a comer, compramos helado de chocolate y nos pusimos a verlo. Al terminar, como siempre, intercambio de interpretaciones y luego a ver qué decía la gente en Internet. Disfruto como una enana con estas cosas (bueno, ¿quién no? a todo el mundo le gusta sentirse parte de algo). Y cuando llegaron mis hermanos a casa, más teorías, comentarios, intercambio de opiniones y risas.

¿Qué me ha parecido el capítulo? Me gusta que no hayan dado respuestas. En mi opinión han alargado la vida de la serie a través de lo que seguimos discutiendo sobre ella. Si hubieran dicho “esto es así por este motivo” de una manera científica, no habrían dado espacio a la especulación; pero tal y como han cerrado el final, está permitido cuestionarla.

Aunque entiendo a los que se sienten defraudados: el misterio de la isla es un MacGuffin demasiado grande tal vez, y que prometía no serlo (probablemente no lo fuera al principio)… el mensaje de Lost es, de una forma bastante clara, “CREE” (o también “VIVE” como dice Nesta). Si ése es su mensaje, todo encaja a la perfección. Todas las explicaciones metafísicas, o los “porquesí” cobran sentido: simplemente, hay que creérselas. Para quien busque algo más científico ciertamente Lost no es su serie, me parece.

Es verdad que cuando acabó el episodio me quedé con algo de mal sabor de boca porque me había parecido una apología del cristianismo… ya que no me fijé en los detalles. Y dicen (que aún no lo he vuelto a ver, pero me lo han dicho demasiadas personas y me fío) que en la iglesia al fin y al cabo estaban representadas varias religiones y creencias. Así que he llegado a la conclusión de que lo que se defiende en Lost es la espiritualidad, la fe, en general.

En un principio no comparto esa visión de la vida, porque tengo una forma de pensar más o menos científica, pero quiero pensar que no es un mensaje radical; no es un “NO CUESTIONES” sino “RELÁJATE, no tienes por qué entender todo”. La vida sólo puede ser entendida hacia atrás, pero sólo puede ser vivida hacia delante…

Hoy ya no es “día de Lost” como a mí me gustaba llamarlo, sino un miércoles normal y corriente.

Sobre el destino

May18

Ayer por la noche mi padre me avisó de que hoy tenía guardia, lo cual significaba que hoy comería sola. “Como mis compañeros de clase se suelen quedar a comer los martes y los jueves”, pensé, “mañana me llevo la comida en un tupper y los libros de la clase de por la tarde y así no como sola. Todo eso en la mochila más lo quee llevo normalmente es mucho, pero bueno, sólo es un día”. Sin embargo, esta mañana se ha presentado un obstáculo, y es que en vez de despertarme a las 7:20 me  he despertado a las 8, tenía prisa y ya también he considerado más razonable pasar de llevar cinco kilos en la espalda.

Una vez terminadas las clases, le he comentado a mi amiga Lorena que hoy comía sola en casa. A causa de tal comentario me ha contestado:

- Uuuuuuuuhhh Leti… ¿me estás invitando a comer en tu casa?

- No te hagas ilusiones, lo nuestro todavía no es oficial… :P

Y ha sido esa conversación la que ha hecho darme cuenta de que todavía me era posible comer acompañada, y se me ha ocurrido invitar a Wyber a comer hoy.

Mientras tanto, en la mente de Wyber esta mañana sólo estaba planeado ir a trabajar a su facultad y volver a su casa a comer. Pero cuando estaba allí, al juntarse y hablar con sus amigos, le ha apetecido quedarse a comer con ellos. Tales pensamientos revolvía en su cabeza cuando le he llamado al móvil para invitarle a comer a mi casa. Ni que decir tiene que, como me quiere más a mí, ha aceptado la invitación gustosamente. Bueno, vale, y porque había pasta, y porque así le salía gratis comer…

Cuando he llegado a casa todavía faltaba como media hora para que llegara Wyber, y ya que la comida sólo había que calentarla, se me ha pasado por la mente una idea que ya había estado rondando por ahí, algo que sabía que haría algún día cuando se diera la ocasión… y que hoy justo se daba: le he preparado un recorrido de post-its a Wyber para tenerle dando vueltas por mi casa.

"¿Buscas a Leti? ¡Parece que se ha escondido! ¿Dónde estará?"

Ha sido muy simple pero es que era mi primera vez; en mi casa nunca se han hecho esas cosas y siempre me ha molado cuando nos las han hecho familiares lejanos, para encontrar regalos o cosas así. Si hubiera tenido más tiempo me lo habría currado más, pero lo más chulo que he hecho ha sido meterle un post-it en un bol con patatas fritas para que lo encontrara xD claro que si hubiera tenido más tiempo, a lo mejor no lo habría empleado en hacer eso sino algo más útil…

En fin, las vueltas que da el destino. Me sorprende la de veces que cambiamos de planes durante el día y ni nos damos cuenta de que todo podría haber salido de otra forma completamente distinta. ¿Quién dice que no era el plan de Zeus que hoy por fin, después de tanto tiempo aburrida sin salir por estudiar (y aún no he empezado los exámenes) iba a hacer algo divertido? ¿Y que para ello ha hecho que mi sueño se prolongase? ¿Y enviado a su hija Atenea en forma de mi amiga Lorena, para que me animara a invitar a Wyber? ¿Y ayudado a que Wyber aceptara?

Vamos, que ya no me es tan ajeno el pensamiento homérico…

Sobre la dicotomía analógico VS digital

April19

Como ya deberíais saber, estudio Filología Clásica. Mi carrera es una carrera de Humanidades y digamos que, en general, no se nos dan bien las nuevas tecnologías. Los profesores saben utilizar el Word y gracias (lo que veo completamente normal, porque en realidad no necesitan más herramientas). Como os podéis imaginar, cuando intentan utilizar el proyector perdemos unos veinte minutos de clase mientras viene un técnico a ayudarle (y no sabemos cuántos más perderán ellos cuando acaban). Tenemos una página del profesor en la web de la facultad que sirve para que suban archivos y los alumnos los puedan descargar, pero en la mayoría de los casos los profesores prefieren hacer fotocopias, entregarlas en clase y punto. No estoy criticándolo, de hecho a veces es más eficiente el sistema tradicional; sólo quiero recalcar que cuando pueden evitarse las nuevas tecnologías, en general se evitan. Aunque me estoy dando cuenta últimamente de que cada vez hay más profesores animados a usar los ordenadores y manejan perfectamente Internet, por qué no decirlo.

Todo esto viene a que hoy os traigo una anécdota jugosa y larga para compensar (y a la vez justificar) mi dilatada ausencia por estos lares. Es de esas anécdotas que lees y dices “esto tiene que estar exagerado, no pudo ser exactamente así”. Pues bien, fiaros, fiaros de mi palabra, que yo estuve allí. Después de aquella experiencia, creo que los alumnos son más retrógrados que los profesores (que por lógica son los que deberían serlo simplemente por ser mayores).

Ocurrió exactamente el miércoles 24 de febrero, en la última conferencia de una serie sobre sistemas de escritura, a la que llevaba asistiendo yo un par de semanas -con un ritmo frenético para lo que estoy acostumbrada: salía a las 8 de casa y llegaba a las 20 sin tiempo ni ganas para hacer nada. Sé que para mucha gente ése es su horario habitual, pero yo después de experimentarlo sé que eso no es para mí. Estuve totalmente desconectada y dejé de leer feeds y escribir en el blog. Ahí tenéis la justificación xD-. En principio se trataba de una mesa redonda para discutir los siguientes puntos:

- La necesidad de la escritura.
- La posibilidad de un sistema de escritura perfecto.
- ¿Existirán siempre los sistemas escritos? ¿Cómo serán?

Para ello llevaron a tres tipos: un profesor de lógica, un profesor de filología latina y un publicista. El primero y el último interesaron bien poco: al profesor de lógica ya le había oído hablar antes (fue Decano y una vez invitó a aperitivos en la cafetería pequeña, que se llenó de estudiantes hambrientos, como os podéis imaginar) y es un tipo al que no puedes contradecir porque, como cabe esperar, sus discursos son muy lógicos :P fue el único que realmente desarrolló los temas que se le habían propuesto. En cuanto al publicista, bueno, se dedicó a hacer lo que mi profesor de Comunicación Audiovisual en el instituto cuando tocaba el tema de la imagen: proyectar carteles publicitarios chulos. Eso fue todo: de una originalidad que me asustó, vaya, y vinculadísimo al tema de los sistemas de escritura…

Así que el más interesante desde mi punto de vista fue el profesor de latín. Pero es que no era un profesor de latín cualquiera: venía claramente a hacer de abogado del diablo. Tampoco habló directamente de lo que se le había pedido, sino que se dedicó a hacer una apología de lo digital en toda regla. Enseñó su lector de libros electrónicos a la sala, alardeó de él calificándolo de “preciosidad” y declaró que en pocos años todos tendríamos uno. Sacando su MacBook proyectó escenas de la película Avatar, en las que se describía el sistema eléctrico que tienen para comunicarse los habitantes de la ficticia Pandora, asegurando que podría hacerse realidad en un futuro no necesariamente lejano. Reprodujo también unos vídeos que mostraban una nueva tecnología para hacer fotos, mediante la cual sólo hay que colgarse del cuello un sensor y encuadrar la imagen con las manos, como muestra de lo rápido que avanzan las técnicas. En definitiva, logró asustar a todo el mundo con esas predicciones tan exageradas como las que salen en revistas de contenido general en la sección de Tecnología (“en veinte años estaremos conduciendo en coches voladores”).

Habló de redes sociales, de Twitter, defendió la Wikipedia (impensable en un profesor de mi carrera, la  verdad), de Creative Commons, le faltó hablar de la metáfore de la Nube, vaya; por lo que creo que, a no ser que se haya metido en el mundillo de Internet hace poco y haya aprendido rápido, no se debía de estar creyendo sus propias predicciones. Lo hizo con afán provocador, estoy segura. Porque sabía para quiénes estaba hablando.

Y vaya si tuvo “éxito”: la gran mayoría de las preguntas e intervenciones (que duraron alrededor de una hora) fueron dirigidas a él. Preguntas e intervenciones que mostraban opiniones contrarias a las que él había defendido, porque no sé si he dicho que en general el auditorio se desencantaba cada vez que abría la boca. Le hacían preguntas del tipo “¿pero qué pasa cuando te quedas sin batería? eso con el libro físico no pasa…”, como si todo el mundo no tuviera ya móvil, mp3, portátil… que funcionan con batería; “¿no crees que con el móvil la ortografía de los jóvenes está empeorando?”, como si los móviles tuvieran más que ver en la educación de los jóvenes que el propio sistema educativo.

Los profesores con toda su buena intención le comentaban lo duro que les había resultado y les seguía resultando aprender a usar el ordenador. Eso siempre ha ocurrido, sólo que ahora la tecnología parece que avanza más rápido (y digo parece, porque ya digo que las predicciones de este tipo me parecían exageradas). Yo creo que todo es cuestión de estar abierto a aprender siempre, durante toda la vida. Que a cambio de que los avances tecnológicos te faciliten la vida, puedes pasar un periodo de aprendizaje al principio, y cuanto más dispuesto estés a aprender, más llevadero se te hará.

Después hubo manifestaciones de la preocupación por que se popularizara el libro electrónico y las consecuencias de ello. En mi opinión, el libro físico no tiene por qué desaparecer: la industria se transformará y las librerías podrán vender libros electrónicos también.

Lo mejor de todo es que a la gente le dices que va a terminar comportándose de una manera y creen que les estás intentando obligar a que lo hagan. Nada más lejos de la realidad, porque si hace unos años (digamos veinte, digamos diez) nos dicen que todos vamos a tener correos electrónicos, móviles… ¿nos lo hubiéramos creído?

Bueno pues después de todo esto, los organizadores se levantaron para acabar con la ronda de intervenciones y, como era la última sesión de conferencias, recordar dónde entregar el trabajo que se pedía para conceder los créditos a los que se habían apuntado al curso (yo es que no estaba matriculada, iba por amor al arte xD pero es bastante idiota por mi parte, que luego eso lo puedes poner en el currículum si quieres). Bueno, pues después de que el auditorio hubiera defendido con uñas y dientes lo analógico y tradicional, lo guay que era abrir un libro y aspirar el olor a nuevo (o a viejo) de sus páginas, lo romántico que es escribir con bolígrafo y papel… la única pregunta que hicieron a los organizadores fue, atención:

-”¿Puede enviarse por correo electrónico?”

Ay, si es que el ser humano reconoce lo que es cómodo cuando lo ha experimentado.

Y yo disfrutaba como una enana.

Sobre lo que siempre nos acompaña

March1

Lo siguiente parece, por lo obvio que es, una de esas enseñanzas que le hace el viejo maestro al alumno, pero no es más es un simple pensamiento concebido en una ducha rutinaria.

A veces pienso que lo que siempre me acompaña es la facilidad que tengo para ser feliz. Otras veces creo que es mi impulso natural e irracional por seguir adelante. Otras el saber que “lo correcto suele ser tomar el camino más difícil”… pero no es así. No siempre lo siento así, hay algunas veces que me derrumbo y no soy capaz de ver el cuadro entero, o eso pienso cuando creo que veo el cuadro entero. Digamos que confío más en mi parte positiva, pero que quiero dejar de ignorar mi parte negativa.

Así que me he dado cuenta de que lo único que me define no es algo puntual sino diacrónico: siempre, con el paso del tiempo y con cada experiencia, aprendo algo sobre mí. Iba a decir “algo nuevo sobre mí”; pero no es así siempre, sino que a veces la vida me hace simplemente recordar, para que tenga en cuenta, ciertos aspectos de mí.

Y acerca de aquellas famosas preguntas que nos hacemos todos alguna vez, “¿Qué he hecho hoy?”, “¿Para qué sirve lo que he hecho hoy?”, y que nunca sabemos cómo responder, se me ocurre que mientras hayamos descubierto algo más de nosotros mismos, bien estudiando todo el día encerrados en nuestra habitación, bien imaginando con un niño que existen mundos fantásticos, bien cocinando para toda la familia, bien viendo una película aunque sea por cuarta vez, nunca habrá sido tiempo perdido.

Es muy complicado postular que nos hacemos mejores personas sólo porque cada vez nos conozcamos mejor. Creo que las personas simplemente cambiamos, y si es en favor de un aspecto será tal vez sacrificando otro. Pero creo que explorarnos con consciencia y aprovechar ese conocimiento seguramente sea una buena herramienta para cambiar a mejor.

Cuatro años escribiendo

February24

Ayer este blog cumplió cuatro añitos. Su autora afortunadamente se encuentra demasiado agotada y ocupada con su Vida Real como para escribir mucho al respecto. Además sigue casi totalmente vigente para la ocasión lo que dije el año pasado y sólo tendría que añadir que cada vez estoy más contenta con él y que creo que he conseguido lectores más o menos asiduos, lo cual me hace una tremenda ilusión.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, visitas, etc. de nuevo.

Approbaturi te salutant

February19

Os voy a contar la historia de cuando con cinco compañeros de clase le dejé una nota en latín a una profesora. Una de esas frikadas que surgen, que contribuyen a que tu vida sea por un lado más triste porque fue lo más divertido que hiciste esa semana, y por otro más molona porque te unió a tus compañeros.

El segundo viernes después del último examen del primer cuatrimestre, estábamos esperando las últimas notas que nos faltaban por saber de una asignatura, que se llamaba Historia y Civilización clásicas en sus textos II (romanas); es decir, Latín V, pa entendernos. La profesora nos dijo que colgaría las notas a lo largo de la mañana, así que decidimos ir a mirarlas al salir de la última clase, a las 14. He de decir que sabíamos que estábamos aprobados porque todos habíamos ido a revisiones y sabíamos las notas de nuestros exámenes, pero no la nota final de la asignatura. Cuando salimos y no las vimos, nos acercamos a su despacho y nos encontramos un post-it en la puerta que rezaba algo así como:

Todavía no tengo vuestras notas. Puedo ponerlas el lunes o mandarlas por correo electrónico. Decidme qué preferís.

Como teníamos que responderle, decidimos dejarle una nota al lado de la suya. Aquí es cuando empieza a desvariar la cosa, en parte porque no era como con otras notas, no estábamos nerviosos por si habíamos suspendido:

- Bueno ¿qué le ponemos?

- Las preferimos por correo electrónico ¿no?

- Sí, sí.

- Que lo escriba alguien que tenga buena letra.

- Deberíamos escribirlo en plan guay.

- Es una oración corta y fácil. ¡Deberíamos escribirlo en latín!

- ¡¡¡Deberíamos escribirlo en dísticos elegiacos!!!

Bueno, a tanto no llegamos, afortunadamente. Porque lo divertido de la historia es que seis alumnos de 3º de Filología Clásica tardaron media hora en escribir cuatro líneas en latín. No llevábamos un puto diccionario de latín encima, y sin diccionario… no somos nada.

- Muy bien, ¿cómo dices “correos electrónicos” en latín?

- ¡Electronicae epistulae!

- Pero tendrá que ser en acusativo: ¡electronicas epistulas!

- ¿Y “preferir”? No sabemos.

- Pues ponemos “queremos”: velimus.

- ¿Velimus o volemus?

- ¿Volo no es de la tercera?

- ¿Pero qué más da que esté un poco mal?

- Joder, que si lo ponemos mal nos suspende por no saber escribir bien esta gilipollez xD

- ¿Qué hacéis?

- Oye, ¿tú sabes cómo se dice “queremos” en latín?

- Me voy a casa.

- ¡Noooooo!

La desesperación llegó a tal grado que un compañero terminó llamando a su madre para que lo buscara en el diccionario que tenía en casa. Y todo esto a gritos en el pasillo de los despachos de los profesores.

- Espero que no haya nadie oyendo que no sabemos decir “queremos” en latín.

- Estarán todos comiendo.

- Seguro que nos están escuchando y están riéndose de nosotros.

- Yo creo que todo lo que nosotros cotilleamos sobre ellos, ellos lo cotillean de nosotros, o más…

Finalmente fuimos capaces de construir la frase e incluso de adornarla.

- Deberíamos empezar con “Querida Carmen”. ¿Cómo se dice “querida”?

- μακάριε.

- Eso es griego.

- Ya xD

- Podemos empezar con Ave Carmen, morituri te salutant.

- ¡Sí sí sí!

- ¡No no no! Approbari te salutant.

- ¿Seguro que approbo significa lo mismo en latín que en castellano? ¿No será para decir “aprobar decretos” y cosas así?

- Que sí, que sí.

- Venga, dictadme.

- Ave Carmen, approbari te salutant.

- ¡Un momento! No es approbari, ¡es approbaturi! Porque es morituri te salutant, no moriri.

- Jodeeeeeeeeer…

- No te preocupes, mira, esa erre la conviertes en una te y la i en una u y ni se nota.

- Y ahora tibi gratia damus ¿no? ¿Damus? ¿Damus?

- ¡Agimus!

- Tibi gratia ago… sí, es verdad, es agimus.

- ¡Pero tío!

- ¿Qué pasa ahora?

- ¡Que los romanos no escribían en minúsculas!

- Vete a la mierda.

- ¡Ni separaban las palabras! ¡Ni escribían con boli!

- ¡Vete a la mierda!

Si no recuerdo mal, el texto quedó así:

Ave Carmen, approbaturi te salutant.

Per electronicas epistulas te iudicia mittere nobis volumus.

Tibi gratia agimus.

Hola Carmen, los que van a aprobar te saludan.

Queremos que nos envíes las notas por correo electrónico.

Gracias.

Sí, para eso media hora. Pero una media hora muy divertida.

- Hombre pues en griego yo creo que también seríamos capaces de hacerlo.

- Sí pero espero que no tengamos que escribirlo en indoeuropeo :P

Os voy a contar la verdad: en realidad, esta historia ha ocurrido esta mañana, pero todos sabemos lo que mola alejar de nuestras coordenadas temporales lo que vamos a contar.

Como conclusión seria, esto ocurre porque nos enseñan a pasar del latín al castellano pero no del castellano al latín. Estamos acostumbrados a traducir el latín pero no a producirlo. Deberíamos aprender a hablar latín, como se hacía en la Edad Media, porque es la única forma de aprender bien un idioma.

Y como conclusión no seria pues nada, que supongo que es uno de esos momentos que sólo pueden ocurrir y tienen sentido ahora, estando todos juntos estudiando en la universidad, que no quiero olvidar. Es una inmensa tontería, que probablemente nadie que no estuviera le encontrará demasiado la gracia, y menos si no sabe latín xD pero es que lo que se hace en equipo y con esfuerzo, hace una inmensa ilusión.

- ¿Creéis que le hará ilusión?

- Hombre claro, yo guardaría toda orgullosa las frikadas de mis alumnos.

- ¿Y si no lo ve? ¡seguro que sale otro profesor y lo ve y se lo quita!

- ¡Que nooooo!

Escribir para solucionar problemas

February16

Soy buena buscando soluciones. Cuando tengo un problema con una persona, no tardo en darme cuenta y lo siguiente que hago es pensar si lo mejor es hablar con ella (que suele serlo), dejar que pase el tiempo, que sea ella la que se acerque a mí… Es decir: necesito siempre un plan de acción: si no estamos haciendo nada, ¿a qué estamos esperando?

Sim embargo soy tremendamente mala cuando el asunto no tiene solución. ¿Conocéis este proverbio?

Si tu problema tiene solución ¿de qué te preocupas? y si no la tiene ¿de qué te preocupas?

Siempre he pensado “qué bueno”; pero los problemas que no tienen solución joden, porque no puedes hacer nada. Y es el dolor el problema. No hay forma de escapar.

No soy buena en olvidarme de mis problemas sin más. Simplemente soy incapaz de pensar en otra cosa. Si algo me duele en el alma y es un dolor tan grande que se me sale por los ojos, no puedo contener mis lagrimillas. Puedo distraerme, pero cuando no hay distracciones, por ejemplo en el metro, yo me pongo a llorar y lo siento más por la gente que me está viendo que por mí.

Pero es que simplemente soy incapaz.

Lo único que me ayuda en este tipo de situaciones es más bien todo lo contrario: recrearme en mi dolor, y para ello me pongo a escribir. De esa forma lo ordeno, comprendo y analizo por completo, y me hace sentir que estoy haciendo algo aunque parezca que no sirve para nada.

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Hipofriki

February9

Conversación de hoy por Google Talk:

Nimbu: no crees que sea una hipocondríaca por buscar siempre todos los términos médicos que caen en mis manos ¿verdad?
Wyber: hipocondriaca
Wyber: no
Wyber: hipofriki
Wyber: sí

Es una tontería pero me ha hecho gracia. Y es que esto es tan cierto…

(¡¡¡Mañana acabo de exámenes!!!)

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