March5
En realidad, la idea de hacer un viaje surgió hace mucho tiempo, en verano del año pasado. Tengo el recuerdo de estar volviendo a casa andando con Ana y Lara, y de haber estado hablando tan afanosamente del viaje que queríamos hacer, que les prometí que algún día lo haríamos. Y aunque haya tenido que pasar más de medio año ha valido la pena.
Nos sacamos incluso el carnet de alberguista y en principio íbamos a ir a Valladolid a un albergue para darle uso. Se fue incorporando más gente al viaje y proponiendo nuevos destinos y medios de transporte, hasta que al final nos juntamos 15 personas, ya no había sitio ni en Valladolid ni en Salamanca y a todos nos gustó la idea de ir a la “parcela de Aitor” (como lo llama Lara), en un pueblecito de Segovia llamado Marugán a 20 km. de la capital.
La verdad es que pensé que con tanta organización previa (algo así como tres semanas y más de trescientos e-mails) nos estábamos creando muchas expectativas y que al menor fallo saltarían chispas. Además siendo tantos y de tan variados gustos y caracteres podría haber pasado cualquier cosa… yo fui con tres intenciones: pasármelo bien, y ayudar en la casa y no estar susceptible para que la convivencia fuera lo más fácil posible. Y creo que el resto de la gente también fue un poco con la misma idea.
Aun así, han sido inevitables las discusiones, los nervios, los enfados, los gritos, los mosqueos, etc. Como dije varias veces, me sentía un poco como en “Al salir de clase” porque había varias historias que eran todo un culebrón y cada uno estaba implicado en alguna de ellas xD pero ha sido curioso ver cómo, con tantos problemas serios que había, no nos hemos venido abajo como en viajes anteriores (básicamente, Italia) y creo que es sencillamente porque nos vamos haciendo mayores y hemos madurado. Es curioso ver cómo va evolucionando psicológicamente tu grupo de amigos ^^ ahora estoy muy feliz porque a pesar de que nos hayamos separado desde que terminamos el instituto, me sigo sintiendo cerca de ellos.
Por otro lado, tengo muchos recuerdos de haberme reído a carcajadas sin poder parar (jugando al Party, en la cama con las chicas y Aitor tocando la guitarra, Víctor vacilando a Cris o a Laura, saltando para hacernos muchas fotos seguidas, bebiendo con pajita una copa de chocolate espesísimo, arreglándonos todas las chicas en el baño o dondequiera que hubiera un espejo, por la noche oyendo a la gente que no paraba de hablar, desayunando en minis, en el coche cuando Víctor se metía con lo lento que iba Aitor, bailando en la discoteca con Lara, en fin, comiendo, bebiendo y recenando a las 6 de la mañana después de la juerga
) y también recuerdos tiernos sobre todo con Juanito (dormitando y escuchando nuestras canciones en el coche, despertarme a su lado, cruzarme con él en el pasillo y hacernos algún gesto de cariño, prepararnos juntos el desayuno, arroparnos con las mantitas y abrazándonos del frío que teníamos en la ducha).
En resumen, ha estado genial, ha sido inolvidable, lo repetiría mil veces y me lo he pasado mejor de lo que esperaba. Ahora sólo pienso en preparar otro en verano, pero de una semana porque éste se me ha hecho muy corto. Además, este viaje me ha despertado el instinto viajero porque, aunque antes sabía que quería viajar, no sabía cómo, a dónde, ni cuándo, y ahora me he dado cuenta de que lo único que importa es con quién