¿Qué pasaba hoy en el Cercanías?
Hoy me ha pasado una cosa curiosa en el tren, de camino a la facultad.
He cogido mi tren como todas las mañanas, a las 9 aproximadamente en Pirámides, dirección Colmenar Viejo (voy a la Autónoma). El trayecto ha sido como el de todos los días, hasta que hemos salido de Chamartín: he ido a mirar el marcador del tren para ver la hora y de repente veo que pone “Dirección Príncipe Pío – Las Rozas”, y un segundo después la voz de megafonía anunciaba que la siguiente parada era Ramón y Cajal.
Lo curioso es que no todo el mundo ha reaccionado igual. La mayoría hemos puesto cara de sorpresa y un poco de indignación, pero algunos disimulaban, como si aquello fuera lo más normal del mundo. He mirado a la mujer que estaba sentada frente a mí buscando otra expresión de sorpresa, y ella debía de estar haciendo lo mismo porque me ha dicho “¿pero éste no iba a Colmenar?”. Entre nosotras dos y la mujer que estaba sentaba a mi lado hemos empezado a comentar que no nos habíamos enterado de cuándo habían cambiado la dirección del tren, que ni siquiera lo habían anunciado por megafonía, que íbamos a llegar tarde…
Pero de pronto la voz del conductor ha dicho “próxima parada: Fuencarral” y el marcador ha vuelto a señalar bien la dirección. Sin embargo, la megafonía normal seguía funcionando mal (muy mal) porque esta vez en vez de anunciar Cantoblanco, o Pitis, que sería lo normal si siguiera con la dirección Príncipe Pío – Las Rozas, ha anunciado ¡Pirámides! Yo no he podido contener la risa y al mirar a los demás pasajeros he visto que todo el mundo estaba igual que yo, aunque yo me reía porque Pirámides es la parada de mi casa…
Uf, parece que alguien se había tomado una copa de más por ahí no? Porque menudo lío tenían con las paradas.