Óscars 2009 (II)
Todos los años leo las mismas críticas hacia los Óscars: que no premian a las películas buenas, sino a las que se han hecho expresamente para arrasar en los Óscars, que están amañados, otorgando premios fuera de tiempo (es decir, se “oscariza” a alguien en un año en que no se lo merece como compensación por no haberlo hecho en el año que le correspondía), etc. Pero luego esos mismos se quejan y se sorprenden de que no haya ganado la película que más se lo merecía.
Señores, los Óscars son así, y ya es hora de que nos demos cuenta de que siempre serán así. Para saber cuáles son las mejores pelis del año, podemos hacer muchas otras cosas: ver todas las que podamos, consultar críticas, incluso hacer caso a otros premios. Pero los Óscars podemos disfrutarlos de otras maneras: para mí, por ejemplo, son muy importantes los discursos de agradecimiento porque nos permiten conocer a los actores más allá de sus interpretaciones, enterarte del ambiente que se respira en el cine en Estados Unidos… Además, este año por ejemplo parece que también ha sido muy entretenida la gala gracias a la actuación de Hugh Jackman, toda una sorpresa.
Este año estaba pendiente de ver si podía apostar una quiniela, porque un amigo mío trabaja en un sitio de apuestas y me ha metido el gusanillo de apostar. Pero no he podido hacerlo porque no estaban, cuando otros premios como los BAFTA sí estaban, así que no entiendo por qué los Óscars no.
Pero bueno, no habría acertado, por ejemplo, el Óscar al mejor actor porque pensé que iba a ser para Mickey Rourke y no para Sean Penn, aunque me encanta este actor, y en Mi nombre es Harvey Milk borda el papel de homosexual. Desde la forma de sentarse hasta las escenas de sexo.

De las demás categorías, sólo un par de cosas más que decir: me sumo a la indignación que he leído sobre que a Wall·E la hayan nominado a mejor película de animación y no simplemente a mejor película. Es muy cierto que el hecho de que esté hecha por ordenador no debería contar a la hora de valorar la película al mismo nivel que una película “normal”. Puede ser porque todavía se considera que el género de la animación es para niños. Aunque también puede ser que, al no tener actores ni maquillaje u otros elementos que puedan tener las películas “normales”, no se la pueda valorar de la misma manera que a éstas. En todo caso, me alegro mucho de que le hayan dado el Óscar a la mejor película de animación, faltaría más.

Y, por último, aunque es bastante injusto decir esto sin haber visto todas las películas que estaban nominadas a mejor película, yo creo que el Óscar en esta categoría se lo merecía El curioso caso de Benjamin Button. Al menos, me gustó más que Slumdog Millionaire, la que se ha llevado el galardón. Es una película que no olvidaré, narra una preciosa historia, tiene puntos muy buenos, que me han encantado, y lo más importante, te hace pensar. Aunque también es cierto que al final le falta “algo más” y que no tiene muy buenas interpretaciones. Pero Slumdog Millionaire también cojea de esa pata…

En fin, que los Óscars siempre han tenido y siguen teniendo esa magia que tiene el cine. Al menos para mí la tiene, me gusta seguirlos y, aunque nunca los he podido seguir en directo, cuando tenga Canal+ o algo tengo intención de verlo o al menos de grabarlo. De momento me he conformado con los vídeos sueltos que se han ido publicando en distintos blogs.
Como ha dicho Penélope Cruz en su discurso de agradecimiento (que me ha gustado mucho), creo que es “un momento de unidad” para todos los cinéfilos y seguir el evento hace que me sienta bien conmigo misma.