Por las fiestas trágicas
Este año no tengo la sensación de que haya entrado, de que algo haya cambiado porque no lo he celebrado de ninguna manera. No tenía ningún plan de Nochevieja, básicamente porque no tenía dinero y mis amigos andaban todos desperdigados en distintas fiestas, a lo que se ha sumado que por problemas familiares ni siquiera tuve una última cena especial de 2009.
Esto te pasa un día normal y te fastidia, pero se te olvida al día siguiente y punto. Sin embargo es probable que de esta situación me acuerde toda la vida. Lo que quiero decir es que este día es especial porque nosotros lo hacemos especial, y si te pilla contento estás doblemente contento, porque te apetece celebrar esa felicidad; pero también, si te ocurre algo malo estás doblemente triste, porque se supone que es un día para estar contento.
Seguro que la mitad de la gente se ha sentido de forma parecida esta Nochevieja, todos los días (y puede que en días importantes más a menudo) hay desilusiones, tragedias, discusiones. Por eso desde aquí a los que no lo habéis pasado bien os digo: no importa que este día haya sido una mierda, pensad en los buenos momentos de 2009 nada más, no merece la pena sentirnos mal. Es simple y llanamente un día más, lo importante es la visión global.
Imagino que siempre hay motivos para sentirse feliz y triste, y un día da para cambiar muchas veces de uno a otro… Imagino que el truco será en fijarse en los momentos que nos hacen felices, y no tanto en los otros… No sé. En todo caso, ¡feliz año nuevo!