Sobre la dicotomía analógico VS digital
Como ya deberíais saber, estudio Filología Clásica. Mi carrera es una carrera de Humanidades y digamos que, en general, no se nos dan bien las nuevas tecnologías. Los profesores saben utilizar el Word y gracias (lo que veo completamente normal, porque en realidad no necesitan más herramientas). Como os podéis imaginar, cuando intentan utilizar el proyector perdemos unos veinte minutos de clase mientras viene un técnico a ayudarle (y no sabemos cuántos más perderán ellos cuando acaban). Tenemos una página del profesor en la web de la facultad que sirve para que suban archivos y los alumnos los puedan descargar, pero en la mayoría de los casos los profesores prefieren hacer fotocopias, entregarlas en clase y punto. No estoy criticándolo, de hecho a veces es más eficiente el sistema tradicional; sólo quiero recalcar que cuando pueden evitarse las nuevas tecnologías, en general se evitan. Aunque me estoy dando cuenta últimamente de que cada vez hay más profesores animados a usar los ordenadores y manejan perfectamente Internet, por qué no decirlo.
Todo esto viene a que hoy os traigo una anécdota jugosa y larga para compensar (y a la vez justificar) mi dilatada ausencia por estos lares. Es de esas anécdotas que lees y dices “esto tiene que estar exagerado, no pudo ser exactamente así”. Pues bien, fiaros, fiaros de mi palabra, que yo estuve allí. Después de aquella experiencia, creo que los alumnos son más retrógrados que los profesores (que por lógica son los que deberían serlo simplemente por ser mayores).
Ocurrió exactamente el miércoles 24 de febrero, en la última conferencia de una serie sobre sistemas de escritura, a la que llevaba asistiendo yo un par de semanas -con un ritmo frenético para lo que estoy acostumbrada: salía a las 8 de casa y llegaba a las 20 sin tiempo ni ganas para hacer nada. Sé que para mucha gente ése es su horario habitual, pero yo después de experimentarlo sé que eso no es para mí. Estuve totalmente desconectada y dejé de leer feeds y escribir en el blog. Ahí tenéis la justificación xD-. En principio se trataba de una mesa redonda para discutir los siguientes puntos:
- La necesidad de la escritura.
- La posibilidad de un sistema de escritura perfecto.
- ¿Existirán siempre los sistemas escritos? ¿Cómo serán?
Para ello llevaron a tres tipos: un profesor de lógica, un profesor de filología latina y un publicista. El primero y el último interesaron bien poco: al profesor de lógica ya le había oído hablar antes (fue Decano y una vez invitó a aperitivos en la cafetería pequeña, que se llenó de estudiantes hambrientos, como os podéis imaginar) y es un tipo al que no puedes contradecir porque, como cabe esperar, sus discursos son muy lógicos
fue el único que realmente desarrolló los temas que se le habían propuesto. En cuanto al publicista, bueno, se dedicó a hacer lo que mi profesor de Comunicación Audiovisual en el instituto cuando tocaba el tema de la imagen: proyectar carteles publicitarios chulos. Eso fue todo: de una originalidad que me asustó, vaya, y vinculadísimo al tema de los sistemas de escritura…
Así que el más interesante desde mi punto de vista fue el profesor de latín. Pero es que no era un profesor de latín cualquiera: venía claramente a hacer de abogado del diablo. Tampoco habló directamente de lo que se le había pedido, sino que se dedicó a hacer una apología de lo digital en toda regla. Enseñó su lector de libros electrónicos a la sala, alardeó de él calificándolo de “preciosidad” y declaró que en pocos años todos tendríamos uno. Sacando su MacBook proyectó escenas de la película Avatar, en las que se describía el sistema eléctrico que tienen para comunicarse los habitantes de la ficticia Pandora, asegurando que podría hacerse realidad en un futuro no necesariamente lejano. Reprodujo también unos vídeos que mostraban una nueva tecnología para hacer fotos, mediante la cual sólo hay que colgarse del cuello un sensor y encuadrar la imagen con las manos, como muestra de lo rápido que avanzan las técnicas. En definitiva, logró asustar a todo el mundo con esas predicciones tan exageradas como las que salen en revistas de contenido general en la sección de Tecnología (“en veinte años estaremos conduciendo en coches voladores”).
Habló de redes sociales, de Twitter, defendió la Wikipedia (impensable en un profesor de mi carrera, la verdad), de Creative Commons, le faltó hablar de la metáfore de la Nube, vaya; por lo que creo que, a no ser que se haya metido en el mundillo de Internet hace poco y haya aprendido rápido, no se debía de estar creyendo sus propias predicciones. Lo hizo con afán provocador, estoy segura. Porque sabía para quiénes estaba hablando.
Y vaya si tuvo “éxito”: la gran mayoría de las preguntas e intervenciones (que duraron alrededor de una hora) fueron dirigidas a él. Preguntas e intervenciones que mostraban opiniones contrarias a las que él había defendido, porque no sé si he dicho que en general el auditorio se desencantaba cada vez que abría la boca. Le hacían preguntas del tipo “¿pero qué pasa cuando te quedas sin batería? eso con el libro físico no pasa…”, como si todo el mundo no tuviera ya móvil, mp3, portátil… que funcionan con batería; “¿no crees que con el móvil la ortografía de los jóvenes está empeorando?”, como si los móviles tuvieran más que ver en la educación de los jóvenes que el propio sistema educativo.
Los profesores con toda su buena intención le comentaban lo duro que les había resultado y les seguía resultando aprender a usar el ordenador. Eso siempre ha ocurrido, sólo que ahora la tecnología parece que avanza más rápido (y digo parece, porque ya digo que las predicciones de este tipo me parecían exageradas). Yo creo que todo es cuestión de estar abierto a aprender siempre, durante toda la vida. Que a cambio de que los avances tecnológicos te faciliten la vida, puedes pasar un periodo de aprendizaje al principio, y cuanto más dispuesto estés a aprender, más llevadero se te hará.
Después hubo manifestaciones de la preocupación por que se popularizara el libro electrónico y las consecuencias de ello. En mi opinión, el libro físico no tiene por qué desaparecer: la industria se transformará y las librerías podrán vender libros electrónicos también.
Lo mejor de todo es que a la gente le dices que va a terminar comportándose de una manera y creen que les estás intentando obligar a que lo hagan. Nada más lejos de la realidad, porque si hace unos años (digamos veinte, digamos diez) nos dicen que todos vamos a tener correos electrónicos, móviles… ¿nos lo hubiéramos creído?
Bueno pues después de todo esto, los organizadores se levantaron para acabar con la ronda de intervenciones y, como era la última sesión de conferencias, recordar dónde entregar el trabajo que se pedía para conceder los créditos a los que se habían apuntado al curso (yo es que no estaba matriculada, iba por amor al arte xD pero es bastante idiota por mi parte, que luego eso lo puedes poner en el currículum si quieres). Bueno, pues después de que el auditorio hubiera defendido con uñas y dientes lo analógico y tradicional, lo guay que era abrir un libro y aspirar el olor a nuevo (o a viejo) de sus páginas, lo romántico que es escribir con bolígrafo y papel… la única pregunta que hicieron a los organizadores fue, atención:
-”¿Puede enviarse por correo electrónico?”
Ay, si es que el ser humano reconoce lo que es cómodo cuando lo ha experimentado.
Y yo disfrutaba como una enana.
Yo he pasado de una carrera de ciencias a una de letras y he notado un cambio bestial en ese tema. Cuando empecé la segunda, pregunté a varios profesores si iban a subir los apuntes al campus virtual (web creada con esa función por la universidad) y me miraron muy mal xD
También tuve un profesor que había sido Magistrado, se supone que una persona importante y tal, y nos dijo que como le mandáramos una duda por email nos suspendía directamente, que a él eso de internet no le gustaba y para eso tenía las tutorías…
Coincido contigo, no es el medio digital el que empobrece la ortografía de quienes lo usan sino, más bien, la dejadez de estos mismos.
Como profesional del campo de la informática puedo comprender que para quien no haya cursado mis estudios le sea más complicado aprender a manejar el ordenador, sin embargo creo que cada vez más gente se anima a pelearse con las nuevas tecnologías.
Jaja, muy buena la última pregunta.
Creo que lo más importante es la actitud del ser humano ante estas cosas. Me quedo con eso que has dicho de que lo importante es estar dispuesto a seguir aprendiendo durante toda la vida.
Me gusta escribir en el ordenador, es cómodo y puedes corregir el texto sobre la marcha, me considero de esos llamados “superusuarios” porque no me quedo sólo con saber las funciones básicas de los programas o del ordenador, pero soy el primero que cuando salgo con mi pequeña bolsa bandolera a dar un paseo por ahí llevo un cuaderno y un boli especial para mí de cuando iba a la universidad, y a menudo acabo tomándome un café mientras escribo en él en algún sitio del centro de mi ciudad.
mira he visto esta tira y me acordado de ti XD
http://www.ehtio.es/comic/hoy-libro/739
Nolfy, que bohemio estás hecho, pardiez ¬¬
Es el eterno debate de las nuevas tecnologías. Unos aman el progreso, a otros les asusta, y a los terceros como yo, les pasa cada cosa a ratos.
¡Que casualidad esto de mi automatismo en el metro y tu avance tecnoevolutivo-mortal!
Espeluznante jajajaja