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Porque la vida es mucho más interesante cuando es contada

Sobre el Camino de Santiago (III): Martes

September27

La segunda etapa era de O Cebreiro a Triacastela, pero como habíamos pasado la noche en La Faba, a unos 5 km de O Cebreiro, primero tuvimos que subir un poquito. Menos mal que el día anterior no nos lanzamos a subirlo entero porque habríamos llegado muertos, ya que, aunque corto, fue realmente duro.

Por eso el resto de la etapa fue mucho mejor, porque acostumbrados a tanto sufrimiento (yo ya pensaba que todo iba a ser así xD) la bajada fue estupenda. Aun así, ese día nació el comentario, tan numerosamente repetido después, “yo no sé si es peor subir o bajar”: porque descender cuestas muy empinadas, aunque no es ni de lejos tan cansado como ascender, hace que se carguen otros músculos de las piernas. Por no hablar de los pies. Con deciros que yo me corté bien las uñitas de los pies antes de partir, y se me cayeron dos al volver a Madrid por tanta bajada >.< (pero no duele nada y han vuelto a salir otras, estoy muy orgullosa de ellas xD).

Ese día a las 6:23 ya estábamos desyunando y a las 7:45 coronando el O Cebreiro (lo sé por la hora a la que tomé las fotos).

A unos metros de coronar O Cebreiro / Carlos y Jaime mostrando sus mejores caras.

A unos metros de coronar O Cebreiro / Carlos y Jaime mostrando sus mejores caras.

Creo que paramos un ratito en Alto Do Poio a “hacernos curas”, como decía Nona (momento en que Sonia se arrancó en esto de hacer chistes tontos y dijo “hacernos monjas” xDDD), en unos banquitos que había al lado de un riachuelo donde Jaime remojó los pies (las guías siempre decían que eso era muy bueno para los pies).

En la estatua de Santiago Peregrino que está cerca de Alto Do Poio.

Todo el grupo en la estatua de Santiago Peregrino que está cerca de Alto Do Poio.

Comimos bocatas de tortilla en O Biduedo, nos volvimos a curar los pies, anduvimos un poquito más y llegamos a Triacastela como a las 18. Nos alojamos en un albergue que en principio pintaba muy bien, pero cuando nos instalamos descubrimos primero que la luz del baño se había ido y que la pila de limpiar la ropa estaba atascada y sucísima…

Lo del baño en las horas de luz pues no daba problemas. Recuerdo que era un baño mixto con sus cabinas de retrete y sus cabinas de ducha, y lo recuerdo porque Irene, Carlos y yo estuvimos hablando mientras nos duchábamos a la vez (cada uno en su cabina, no os preocupéis xD) y Carlos dijo lo de “nunca me había duchado hablando con chicas, es divertido” xD Pero enseguida empezó a oscurecer y había que ir al baño con linternas (que la mía era de dar cuerda y yo pensé que con la de cuerda que le había dado en casa iba a tener suficiente para todo el Camino, pero no, creo que fue allí donde se me empezó a gastar; al día siguiente empecé a caminar mientras le daba cuerda y sonaba como ahogar un gato, según Jaime xD). Me parece que fue Sonia la que vio a un hombre desnudo en el baño xD a mí lo que me pasó fue que me fui a lavar los dientes antes de acostarme y justo había una linterna encendida en dirección a mí así que no tuve que encender la mía, pensé “qué suerte”. Pero no, cuando terminé me di cuenta de que era un hombre el que estaba apuntándome para darme luz, todavía no sé si era del albergue o alguien cualquiera…

La pila de lavar la ropa nos la encontramos Carlos, Irene y yo llena de un agua gris oscura, vamos que no daba mucha confianza lavar ahí la ropa, se iba a manchar más que lavar. Así que Carlos dijo que él la desatascaba si le lavábamos la ropa y así hicimos xD

Creo que a Ester ya le empezaron a dar los primeros tirones en la pierna y fue a la Cruz Roja en Triacastela, donde le dijeron que fuera al centro médico que había en Sarria, el destino de la siguiente etapa (qué bien). Los demás ya teníamos quien más quien menos nuestras ampollitas (menos Carlos que no se hizo ninguna en todo el Camino).

Esa noche cenamos en un restaurante que había cerca del albergue. Recuerdo que pedí pollo asado; no me dejaron pedir huevos fritos porque los comí los dos primeros días y ese día había comido tortilla xD Luego, me llamaron de casa y salí a hablar. Cuando volví, todavía seguíamos esperando a que nos sirvieran. Me preguntaron qué tal y… me puse a llorar. Por la simple razón de que cuando salí de casa en Madrid me había puesto muy nerviosa y había discutido con mi madre porque veía que se me olvidaba algo y… cuando hablé con ella en ese momento me dijo que aprovechara al máximo y que me lo pasara genial. Supongo que me emocioné tanto porque son cosas que nunca me dice cuando salgo de casa, sino que se preocupa más de que no se me olvide nada >.<

Cuando llegamos a la habitación ya había gente durmiendo y… roncando. Así que cuando me metí en la cama me puse los tapones que me había dejado Irene (a quien se los había pedido porque tenía de sobra) pero… oía igual los ruidos. Así que esa noche sufrí muchos ronquidos y pasé muchísimo calor.

Sobre el Camino de Santiago (II): Lunes

September23

La primera etapa era de Villafranca del Bierzo a O Cebreiro, 30 km en total, que en principio íbamos a hacer entera a pesar de que era la etapa más difícil por ser todo subida. Nos levantamos a las 4:30 con el himno de Rusia, alarma que a Jaime inexplicablemente le daba buen rollo y a los demás nos asustaba, y a las 6 ya estábamos desayunados y preparados para andar. Al salir de Villafranca había dos opciones: ir por la carretera o dar un rodeo por un camino que se adentraba más en la naturaleza. En la reunión del día anterior habíamos acordado tomar el segundo camino, ya que pensábamos que sólo eran 2 km más y seguro era más bonito. La realidad es que al tomarlo vimos un cartel que rezaba algo así como “Camino muy peligroso. Sólo para buenos caminantes” pero como era el primer día no nos achantamos ante nada y seguimos adelante. Cuestas muy empinadas y empedradas, una tras otra, un ritmo lentísimo. Pasamos por Pradela, de donde salieron un montón de perros (al entrar y al salir de casi todos los pueblos, había perros dándote la bienvenida) y una mujercilla diciéndonos que no era por allí, aunque nosotros ya lo sabíamos (así que no pasamos por Trabadelo, Misaoshi, aun así no había visto tu comentario así que no sé si hubiéramos parado). Nos tomamos los primeros Aquarius de los siguientes ocho días en un bar del pueblo, y en los pies de Ester descubrimos también la primera ampolla.

Jaime y yo en el primer bar del Camino de Santiago. Me recuerda a las fotos que me hacían de pequeña con muñecos, los agarraba igual y ponía la misma cara de no-ilusión xDD Por cierto tengo la cara recién untada con crema solar...

Jaime y yo en el primer bar del Camino de Santiago. Me recuerda a las fotos que me hacían de pequeña con muñecos, los agarraba igual y ponía la misma cara de no-ilusión xDD ahí tengo la cara recién untada con crema solar...

Luego el camino se volvía a juntar con el de la carretera, una carretera que desprendía un calor inaguantable del suelo. Pasamos por el río Valcarce varias veces y creo que hicimos otra parada larga en Vega de Valcarce, pero no estoy segura de si fue allí. Ese día se me hizo interminable, creo que porque no sabía cuándo íbamos a parar de andar. Los demás días ya sabes el ritmo que llevas, y que si te quedan X km vas a tardar como mucho X horas en hacerlos. Pero el primer día veía que la caminata no terminaba nunca. A pesar de ello, nuestros ánimos estaban intactos, estábamos descansados y se notaba. No parábamos de hablar, contar chistes, jugar y cantar (¿os suena “por donde tú vayas y pases, yo paso, y por donde tú brinques también yo brincaré?” xD).

Por mucho que nos costara llegar hasta allí, eso no había sido lo peor. La subida propiamente dicha empezaba en ese momento. Al llegar a Herrerías estábamos exhaustos y decidimos comer allí, de hecho ya andábamos pensando que si después lográbamos subir hasta La Faba, nos dábamos por contentos, y así fue. Nos alojamos en un albergue de alemanes, donde nos duchamos, lavamos la ropa, (momento en el que un chico pensó que yo era alemana, ya que me hablaba y yo no le entendía porque estaba empanada -¡había entrado en el baño de chicas, me pilló por sorpresa!- y me empezó a hablar en inglés), tendimos, y nos dio tiempo a comprar el desayuno e ir al bar a ver el partido de España contra Honduras (el segundo del Mundial, creo), donde estaba otra vez el chico que pensaba que era alemana, con su novia. Como nos los volvimos a encontrar muchas más veces en el Camino, se quedaron con el mote “los del fútbol”, cómo no.

Por cierto, ¿recordáis que he dicho “pensábamos que sólo eran 2 km más”? Pues luego resulta que eran algo más de 2 kms de rodeo… unos 10 km. Fue el error que no paramos de recordar durante TODO EL VIAJE al que hacía de guía (no diré su nombre por su bien).

Sobre el Camino de Santiago (I)

July7

El martes 29 volví del Camino de Santiago, no exactamente como os anuncié, sino un par de días más tarde. ¿Por qué he tardado tanto en escribir sobre el viaje? Bueno, en parte porque no han sido unas vacaciones normales: de un viaje así uno tiene que recuperarse, diría que más psicológica que físicamente… pero quiero empezar desde el principio.

Un poco de historia

Como yo no sabía la historia del Camino antes de hacerlo, la resumo: todo procede de una leyenda difundida a finales del siglo VIII en el noroeste de la Península Ibérica, que afirmaba que los restos del apóstol Santiago el Mayor estaban enterrados en tierras gallegas. Después, en 813, un ermitaño llamado Pelayo le dijo al obispo Teodomiro que había visto una estrella posada en el monte Libredón, donde descubrieron un cementerio de época romana. Enseguida la noticia se extiendió por la comunidad cristiana europea y surgieron peregrinos que comenzaban a llegar al lugar del sepulcro, el denominado Campus Stellae, ‘Campo de la Estrella’. Todavía no se sabe si ‘Compostela’ viene de esa expresión o de la palabra latina que significaba ‘cementerio’, compositum. Jo, siempre me desvío por derroteros lingüísticos. En todo caso, mucho más bonita la primera explicación.

Por lo visto, el Camino se hace muy famoso sobre todo a partir del siglo X, porque se convierte en una forma de devoción religiosa muy de moda, la religión se socializa. Pero a partir de los siglos XIV y XV, que no fueron tan buenos, cae en el olvido, hasta hace bien poco: en 1993 se lanzó una gran campaña publicitaria para el Jacobeo de ese año. Fue entonces cuando se restauraron tramos de la ruta y se pusieron indicaciones (flechas amarillas, postes, mojones), y es desde entonces que existen peregrinos con todo tipo de motivaciones, no sólo religiosas.

(Adaptado de los artículos de Wikipedia Santiago el Mayor y Camino de Santiago)

Nuestro plan

En principio íbamos a hacer las siete últimas etapas del Camino Francés, el más típico, en siete días. Pero era un objetivo ambicioso, demasiado ambicioso, sobre todo si tenemos en cuenta que:

  • La última etapa era de 40 km, es decir, casi el doble que las demás, por lo tanto más bien había que contar con ocho etapas.
  • La mayoría de los que íbamos no hacemos deporte habitualmente, y nadie se había estado entrenando, pues lo pensamos justo antes de empezar de exámenes y partimos unos días después de terminarlos.
  • Éramos un grupo de siete personas, por lo tanto el ritmo era más lento que el de un grupo más reducido.

Así que al final sí, cumplimos el objetivo, pero con calma. El domingo 20 lo único que hicimos fue llegar a Villafranca del Bierzo (estuvimos en este albergue), dar vueltas por el pueblo y acostarnos pronto para empezar a andar al día siguiente; y ya al final, pasamos una noche en Santiago para poder verlo con calma, así que el 29 también fue prácticamente sólo la vuelta a Madrid.

Andurreo

Por lo tanto, el andurreo propiamente dicho fue del 21 al 28, una etapa al día (tras dividir la última etapa en dos). Yo noté claramente tres partes en el viaje:

  • Los primeros tres días íbamos todos juntos hablando, cantando, contando chistes y demás tonteridas varias. Nos íbamos esperando según mandaba el terreno, normalmente tras una subida dura. Íbamos lentos y sin prisa, no conocíamos las posibilidades de cada uno, no estábamos preparados y el terreno era el más duro de todo nuestro andurreo (la primera etapa era una de las más difíciles de todo el Camino), así que llegábamos bastante tarde a los albergues, con el tiempo justo para ducharnos, lavar la ropa, tenderla, cenar y acostarnos. Lo cual a mí me desmoralizaba bastante: los primeros días fueron los peores en ese sentido.
  • Los siguientes tres días fueron bastante caóticos. El grupo se dividió y cada uno iba a su ritmo. Además nos dimos cuenta de que antes de partir no habíamos hablado de cómo se tomaba cada uno el Camino: unos iban sólo para divertirse, hacer el Camino era lo de menos, otros se lo tomaban totalmente en serio y se pensaban hacer a pie todas las etapas aunque hiciera un sol de muerte o diluviara. ¿Yo? Más o menos en serio: siempre que me atreviera, quería hacer todas las etapas a pie. Entendí el Camino como un reto físico personal, contando con que si hubiera querido hacer un viaje divertido habría ido a la playa o a cualquier otro sitio. En cualquier caso, así el ritmo se aligeró y no tuvimos que preocuparnos tanto por encontrar albergue. El primero que llegaba reservaba para los demás, que tampoco llegábamos mucho más tarde. Lo bueno fue que de esta forma tuvimos las tardes más relajadas y tuvimos tiempo tanto para distraernos echando unas cartas como para hablar sobre cómo cada uno entendía el Camino.
  • Los dos últimos días fueron los mejores. Íbamos juntos pero no revueltos, es decir, cada uno más o menos a su ritmo y haciendo las paradas justas, pero a la vez tratando de que nadie se quedara solo mucho tiempo ni nos perdiéramos de vista. Además el terreno era casi todo llano ya y los ánimos estaban muy altos, mezclados con nervios por llegar ya a nuestra meta.