NimbuBlog

Porque la vida es mucho más interesante cuando es contada

Sobre Lost

May26

Atención, puede contener trazas de spoilers

Para haber acabado Lost, se está hablando más de ella ahora que nunca. Al menos en mi experiencia es así, que me enganché tarde a la serie y no he vivido tanto tiempo el fenómeno fan. Si la hubiera seguido desde 2004 a lo mejor me habría afectado tanto como el fin de los libros de Harry Potter. Desde luego estoy bastante segura de que volveré a verla, ya que no soy de esas personas que se acuerdan de cada detalle, y de que seguirá dando mucho que hablar. Así que no, Lost no se ha acabado.

¿Cómo lo viví? Pues los lunes me levanto relativamente pronto a estudiar porque no tengo clase, pero iba a verlo por la tarde con Wyber. Así que me levanté a las 8:30 y me pasé a la cocina a desayunar cerrando la puerta, puesto que mis hermanos estaban viéndola en el salón y no quería tragarme ningún spoiler…

Aguanté la mañana con un uso limitado de Internet para lo mismo, evitando sobre todo Facebook y Twitter (enseguida salen grupos de Facebook contándolo todo, y en Twitter ya avisaron de que la comentarían -y el que avisa no es traidor-).

Hagamos justicia a Miles, el chinito sexy-canoso, personaje divertido donde los haya

Hagamos justicia a Miles, el exótico sexy-canoso, personaje divertido donde los haya

Wyber vino a comer, compramos helado de chocolate y nos pusimos a verlo. Al terminar, como siempre, intercambio de interpretaciones y luego a ver qué decía la gente en Internet. Disfruto como una enana con estas cosas (bueno, ¿quién no? a todo el mundo le gusta sentirse parte de algo). Y cuando llegaron mis hermanos a casa, más teorías, comentarios, intercambio de opiniones y risas.

¿Qué me ha parecido el capítulo? Me gusta que no hayan dado respuestas. En mi opinión han alargado la vida de la serie a través de lo que seguimos discutiendo sobre ella. Si hubieran dicho “esto es así por este motivo” de una manera científica, no habrían dado espacio a la especulación; pero tal y como han cerrado el final, está permitido cuestionarla.

Aunque entiendo a los que se sienten defraudados: el misterio de la isla es un MacGuffin demasiado grande tal vez, y que prometía no serlo (probablemente no lo fuera al principio)… el mensaje de Lost es, de una forma bastante clara, “CREE” (o también “VIVE” como dice Nesta). Si ése es su mensaje, todo encaja a la perfección. Todas las explicaciones metafísicas, o los “porquesí” cobran sentido: simplemente, hay que creérselas. Para quien busque algo más científico ciertamente Lost no es su serie, me parece.

Es verdad que cuando acabó el episodio me quedé con algo de mal sabor de boca porque me había parecido una apología del cristianismo… ya que no me fijé en los detalles. Y dicen (que aún no lo he vuelto a ver, pero me lo han dicho demasiadas personas y me fío) que en la iglesia al fin y al cabo estaban representadas varias religiones y creencias. Así que he llegado a la conclusión de que lo que se defiende en Lost es la espiritualidad, la fe, en general.

En un principio no comparto esa visión de la vida, porque tengo una forma de pensar más o menos científica, pero quiero pensar que no es un mensaje radical; no es un “NO CUESTIONES” sino “RELÁJATE, no tienes por qué entender todo”. La vida sólo puede ser entendida hacia atrás, pero sólo puede ser vivida hacia delante…

Hoy ya no es “día de Lost” como a mí me gustaba llamarlo, sino un miércoles normal y corriente.

Sobre el destino

May18

Ayer por la noche mi padre me avisó de que hoy tenía guardia, lo cual significaba que hoy comería sola. “Como mis compañeros de clase se suelen quedar a comer los martes y los jueves”, pensé, “mañana me llevo la comida en un tupper y los libros de la clase de por la tarde y así no como sola. Todo eso en la mochila más lo quee llevo normalmente es mucho, pero bueno, sólo es un día”. Sin embargo, esta mañana se ha presentado un obstáculo, y es que en vez de despertarme a las 7:20 me  he despertado a las 8, tenía prisa y ya también he considerado más razonable pasar de llevar cinco kilos en la espalda.

Una vez terminadas las clases, le he comentado a mi amiga Lorena que hoy comía sola en casa. A causa de tal comentario me ha contestado:

- Uuuuuuuuhhh Leti… ¿me estás invitando a comer en tu casa?

- No te hagas ilusiones, lo nuestro todavía no es oficial… :P

Y ha sido esa conversación la que ha hecho darme cuenta de que todavía me era posible comer acompañada, y se me ha ocurrido invitar a Wyber a comer hoy.

Mientras tanto, en la mente de Wyber esta mañana sólo estaba planeado ir a trabajar a su facultad y volver a su casa a comer. Pero cuando estaba allí, al juntarse y hablar con sus amigos, le ha apetecido quedarse a comer con ellos. Tales pensamientos revolvía en su cabeza cuando le he llamado al móvil para invitarle a comer a mi casa. Ni que decir tiene que, como me quiere más a mí, ha aceptado la invitación gustosamente. Bueno, vale, y porque había pasta, y porque así le salía gratis comer…

Cuando he llegado a casa todavía faltaba como media hora para que llegara Wyber, y ya que la comida sólo había que calentarla, se me ha pasado por la mente una idea que ya había estado rondando por ahí, algo que sabía que haría algún día cuando se diera la ocasión… y que hoy justo se daba: le he preparado un recorrido de post-its a Wyber para tenerle dando vueltas por mi casa.

"¿Buscas a Leti? ¡Parece que se ha escondido! ¿Dónde estará?"

Ha sido muy simple pero es que era mi primera vez; en mi casa nunca se han hecho esas cosas y siempre me ha molado cuando nos las han hecho familiares lejanos, para encontrar regalos o cosas así. Si hubiera tenido más tiempo me lo habría currado más, pero lo más chulo que he hecho ha sido meterle un post-it en un bol con patatas fritas para que lo encontrara xD claro que si hubiera tenido más tiempo, a lo mejor no lo habría empleado en hacer eso sino algo más útil…

En fin, las vueltas que da el destino. Me sorprende la de veces que cambiamos de planes durante el día y ni nos damos cuenta de que todo podría haber salido de otra forma completamente distinta. ¿Quién dice que no era el plan de Zeus que hoy por fin, después de tanto tiempo aburrida sin salir por estudiar (y aún no he empezado los exámenes) iba a hacer algo divertido? ¿Y que para ello ha hecho que mi sueño se prolongase? ¿Y enviado a su hija Atenea en forma de mi amiga Lorena, para que me animara a invitar a Wyber? ¿Y ayudado a que Wyber aceptara?

Vamos, que ya no me es tan ajeno el pensamiento homérico…

Sobre la dicotomía analógico VS digital

April19

Como ya deberíais saber, estudio Filología Clásica. Mi carrera es una carrera de Humanidades y digamos que, en general, no se nos dan bien las nuevas tecnologías. Los profesores saben utilizar el Word y gracias (lo que veo completamente normal, porque en realidad no necesitan más herramientas). Como os podéis imaginar, cuando intentan utilizar el proyector perdemos unos veinte minutos de clase mientras viene un técnico a ayudarle (y no sabemos cuántos más perderán ellos cuando acaban). Tenemos una página del profesor en la web de la facultad que sirve para que suban archivos y los alumnos los puedan descargar, pero en la mayoría de los casos los profesores prefieren hacer fotocopias, entregarlas en clase y punto. No estoy criticándolo, de hecho a veces es más eficiente el sistema tradicional; sólo quiero recalcar que cuando pueden evitarse las nuevas tecnologías, en general se evitan. Aunque me estoy dando cuenta últimamente de que cada vez hay más profesores animados a usar los ordenadores y manejan perfectamente Internet, por qué no decirlo.

Todo esto viene a que hoy os traigo una anécdota jugosa y larga para compensar (y a la vez justificar) mi dilatada ausencia por estos lares. Es de esas anécdotas que lees y dices “esto tiene que estar exagerado, no pudo ser exactamente así”. Pues bien, fiaros, fiaros de mi palabra, que yo estuve allí. Después de aquella experiencia, creo que los alumnos son más retrógrados que los profesores (que por lógica son los que deberían serlo simplemente por ser mayores).

Ocurrió exactamente el miércoles 24 de febrero, en la última conferencia de una serie sobre sistemas de escritura, a la que llevaba asistiendo yo un par de semanas -con un ritmo frenético para lo que estoy acostumbrada: salía a las 8 de casa y llegaba a las 20 sin tiempo ni ganas para hacer nada. Sé que para mucha gente ése es su horario habitual, pero yo después de experimentarlo sé que eso no es para mí. Estuve totalmente desconectada y dejé de leer feeds y escribir en el blog. Ahí tenéis la justificación xD-. En principio se trataba de una mesa redonda para discutir los siguientes puntos:

- La necesidad de la escritura.
- La posibilidad de un sistema de escritura perfecto.
- ¿Existirán siempre los sistemas escritos? ¿Cómo serán?

Para ello llevaron a tres tipos: un profesor de lógica, un profesor de filología latina y un publicista. El primero y el último interesaron bien poco: al profesor de lógica ya le había oído hablar antes (fue Decano y una vez invitó a aperitivos en la cafetería pequeña, que se llenó de estudiantes hambrientos, como os podéis imaginar) y es un tipo al que no puedes contradecir porque, como cabe esperar, sus discursos son muy lógicos :P fue el único que realmente desarrolló los temas que se le habían propuesto. En cuanto al publicista, bueno, se dedicó a hacer lo que mi profesor de Comunicación Audiovisual en el instituto cuando tocaba el tema de la imagen: proyectar carteles publicitarios chulos. Eso fue todo: de una originalidad que me asustó, vaya, y vinculadísimo al tema de los sistemas de escritura…

Así que el más interesante desde mi punto de vista fue el profesor de latín. Pero es que no era un profesor de latín cualquiera: venía claramente a hacer de abogado del diablo. Tampoco habló directamente de lo que se le había pedido, sino que se dedicó a hacer una apología de lo digital en toda regla. Enseñó su lector de libros electrónicos a la sala, alardeó de él calificándolo de “preciosidad” y declaró que en pocos años todos tendríamos uno. Sacando su MacBook proyectó escenas de la película Avatar, en las que se describía el sistema eléctrico que tienen para comunicarse los habitantes de la ficticia Pandora, asegurando que podría hacerse realidad en un futuro no necesariamente lejano. Reprodujo también unos vídeos que mostraban una nueva tecnología para hacer fotos, mediante la cual sólo hay que colgarse del cuello un sensor y encuadrar la imagen con las manos, como muestra de lo rápido que avanzan las técnicas. En definitiva, logró asustar a todo el mundo con esas predicciones tan exageradas como las que salen en revistas de contenido general en la sección de Tecnología (“en veinte años estaremos conduciendo en coches voladores”).

Habló de redes sociales, de Twitter, defendió la Wikipedia (impensable en un profesor de mi carrera, la  verdad), de Creative Commons, le faltó hablar de la metáfore de la Nube, vaya; por lo que creo que, a no ser que se haya metido en el mundillo de Internet hace poco y haya aprendido rápido, no se debía de estar creyendo sus propias predicciones. Lo hizo con afán provocador, estoy segura. Porque sabía para quiénes estaba hablando.

Y vaya si tuvo “éxito”: la gran mayoría de las preguntas e intervenciones (que duraron alrededor de una hora) fueron dirigidas a él. Preguntas e intervenciones que mostraban opiniones contrarias a las que él había defendido, porque no sé si he dicho que en general el auditorio se desencantaba cada vez que abría la boca. Le hacían preguntas del tipo “¿pero qué pasa cuando te quedas sin batería? eso con el libro físico no pasa…”, como si todo el mundo no tuviera ya móvil, mp3, portátil… que funcionan con batería; “¿no crees que con el móvil la ortografía de los jóvenes está empeorando?”, como si los móviles tuvieran más que ver en la educación de los jóvenes que el propio sistema educativo.

Los profesores con toda su buena intención le comentaban lo duro que les había resultado y les seguía resultando aprender a usar el ordenador. Eso siempre ha ocurrido, sólo que ahora la tecnología parece que avanza más rápido (y digo parece, porque ya digo que las predicciones de este tipo me parecían exageradas). Yo creo que todo es cuestión de estar abierto a aprender siempre, durante toda la vida. Que a cambio de que los avances tecnológicos te faciliten la vida, puedes pasar un periodo de aprendizaje al principio, y cuanto más dispuesto estés a aprender, más llevadero se te hará.

Después hubo manifestaciones de la preocupación por que se popularizara el libro electrónico y las consecuencias de ello. En mi opinión, el libro físico no tiene por qué desaparecer: la industria se transformará y las librerías podrán vender libros electrónicos también.

Lo mejor de todo es que a la gente le dices que va a terminar comportándose de una manera y creen que les estás intentando obligar a que lo hagan. Nada más lejos de la realidad, porque si hace unos años (digamos veinte, digamos diez) nos dicen que todos vamos a tener correos electrónicos, móviles… ¿nos lo hubiéramos creído?

Bueno pues después de todo esto, los organizadores se levantaron para acabar con la ronda de intervenciones y, como era la última sesión de conferencias, recordar dónde entregar el trabajo que se pedía para conceder los créditos a los que se habían apuntado al curso (yo es que no estaba matriculada, iba por amor al arte xD pero es bastante idiota por mi parte, que luego eso lo puedes poner en el currículum si quieres). Bueno, pues después de que el auditorio hubiera defendido con uñas y dientes lo analógico y tradicional, lo guay que era abrir un libro y aspirar el olor a nuevo (o a viejo) de sus páginas, lo romántico que es escribir con bolígrafo y papel… la única pregunta que hicieron a los organizadores fue, atención:

-”¿Puede enviarse por correo electrónico?”

Ay, si es que el ser humano reconoce lo que es cómodo cuando lo ha experimentado.

Y yo disfrutaba como una enana.

Sobre lo que siempre nos acompaña

March1

Lo siguiente parece, por lo obvio que es, una de esas enseñanzas que le hace el viejo maestro al alumno, pero no es más es un simple pensamiento concebido en una ducha rutinaria.

A veces pienso que lo que siempre me acompaña es la facilidad que tengo para ser feliz. Otras veces creo que es mi impulso natural e irracional por seguir adelante. Otras el saber que “lo correcto suele ser tomar el camino más difícil”… pero no es así. No siempre lo siento así, hay algunas veces que me derrumbo y no soy capaz de ver el cuadro entero, o eso pienso cuando creo que veo el cuadro entero. Digamos que confío más en mi parte positiva, pero que quiero dejar de ignorar mi parte negativa.

Así que me he dado cuenta de que lo único que me define no es algo puntual sino diacrónico: siempre, con el paso del tiempo y con cada experiencia, aprendo algo sobre mí. Iba a decir “algo nuevo sobre mí”; pero no es así siempre, sino que a veces la vida me hace simplemente recordar, para que tenga en cuenta, ciertos aspectos de mí.

Y acerca de aquellas famosas preguntas que nos hacemos todos alguna vez, “¿Qué he hecho hoy?”, “¿Para qué sirve lo que he hecho hoy?”, y que nunca sabemos cómo responder, se me ocurre que mientras hayamos descubierto algo más de nosotros mismos, bien estudiando todo el día encerrados en nuestra habitación, bien imaginando con un niño que existen mundos fantásticos, bien cocinando para toda la familia, bien viendo una película aunque sea por cuarta vez, nunca habrá sido tiempo perdido.

Es muy complicado postular que nos hacemos mejores personas sólo porque cada vez nos conozcamos mejor. Creo que las personas simplemente cambiamos, y si es en favor de un aspecto será tal vez sacrificando otro. Pero creo que explorarnos con consciencia y aprovechar ese conocimiento seguramente sea una buena herramienta para cambiar a mejor.

Sobre la convivencia ideal

January30

Hace tiempo, a raíz sobre todo de las dietas de comida, se me ocurrió la teoría de que tenía que haber un número máximo de personas que cumplen estas tres condiciones:

  1. ser adultas, es decir, tener más de 18 años*;
  2. ser de la misma familia**;
  3. vivir juntas;

para asegurar su bienestar. Pues cada persona tiene su idiosincrasia: sus formas de hacer las cosas, sus gustos y sus horarios, en ese orden. Suponiendo que ese número es dos, sólo hay que amoldarse a la del otro, y ceder como mucho un 50% de las veces (si, como en el peor de los casos, no se tiene nada en común).

* Los niños y adolescentes no cuentan porque aún no tienen desarrollada su personalidad.

** Pienso que entre amigos o conocidos hay más respeto que entre familiares. Normalmente, cuanta más confianza menos respeto. Además, de esta forma no desapruebo el compartir piso.

En fin, que lo importante es que he encontrado una razón más, completamente lógica, para la independencia.

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Por las fiestas trágicas

January2

Este año no tengo la sensación de que haya entrado, de que algo haya cambiado porque no lo he celebrado de ninguna manera. No tenía ningún plan de Nochevieja, básicamente porque no tenía dinero y mis amigos andaban todos desperdigados en distintas fiestas, a lo que se ha sumado que por problemas familiares ni siquiera tuve una última cena especial de 2009.

Esto te pasa un día normal y te fastidia, pero se te olvida al día siguiente y punto. Sin embargo es probable que de esta situación me acuerde toda la vida. Lo que quiero decir es que este día es especial porque nosotros lo hacemos especial, y si te pilla contento estás doblemente contento, porque te apetece celebrar esa felicidad; pero también, si te ocurre algo malo estás doblemente triste, porque se supone que es un día para estar contento.

Seguro que la mitad de la gente se ha sentido de forma parecida esta Nochevieja, todos los días (y puede que en días importantes más a menudo) hay desilusiones, tragedias, discusiones. Por eso desde aquí a los que no lo habéis pasado bien os digo: no importa que este día haya sido una mierda, pensad en los buenos momentos de 2009 nada más, no merece la pena sentirnos mal. Es simple y llanamente un día más, lo importante es la visión global.

Progresando poco a poco

May8

“Nuestra observación de lo que se mueve lentamente es muy deficiente.”

Dante.

Por eso todo progreso, por pequeño que sea, es importante y hay que estar orgulloso de él. Porque puede que sólo nos parezca pequeño, pero que en realidad esté ligado a progresos pasados y futuros con los que podemos conseguir nuestros objetivos, cumplir nuestros sueños.

Todos hemos vivido “días importantes”, pero no nos damos cuenta de que hemos llegado a ellos tras una cadena determinada de hechos determinados, en la que los días, las semanas, los meses, son los eslabones, y no importa que sean pequeños o grandes mientras nos conduzcan a lo que deseamos.

Es sano sentirse satisfecho de pequeños logros.

Mi mañana en el tren

April21

Hoy tenía mucho sueño por la mañana. Me quedé hasta tarde con un trabajo que al final he tenido que terminar por la mañana, levantándome un poco antes de lo habitual. Así que iba con la intención de dormir un poco en el tren. Ni siquiera me había echado a la mochila un libro, para que no pesara más, porque ya llevaba las cosas de las clases de por la mañana y las de la de por la tarde, y el táper con comida, y un libro que tenía que devolver. Así que en mi habitual correteo por Atocha a las 9 de la mañana, sólo tenía una cosa en mente: coger asiento… Pero una mujer me lo ha impedido.

Me lo ha impedido justo en la primera vez que sentía la necesidad de cogerlo, porque normalmente me da más o menos igual. Pero no adrede: subía delante de mí en el tren y en el pasillo de los asientos se ha parado en seco, y con ella yo, y conmigo los de detrás.

Pobre ignorante de la trenología (ciencia que acabo de fundar en este instante: ir en tren a la facultad da mucho material de investigación antropológica), no sabía que en cuanto te metes en un tren, en hora punta, en una estación como Atocha, ya no puedes salir. Allá tú, claro está, pero no tienes muchas posibilidades. Yo misma he perdido a muchos amigos entre la marabunta y no los he vuelto a ver xD

Total, que los de al lado se me han colado y ya no había asiento para mí. Pero en fin, la anécdota me sirve para llegar a la conclusión de que por las mañanas la gente en el tren es inofensiva: normalmente cuando me doy cuenta de que he fastidiado a alguien en el tren me siento mal, temo que a alguno de los que se crucen en mi camino me griten o lo que sea. Pero si yo hoy iba con tantas ganas de sentarme cómodamente en mi asiento, y ni me he inmutado cuando me lo han impedido de una forma tan estúpida, eso es que los demás también están tan dormidos por las mañanas que tampoco se dan cuenta de esas cosas.

La clave de toda convivencia es aceptar que vas a molestar y vas a ser molestado.

Creo que a partir de no poder prolongar mi sueño en el tren me he ido durmiendo por las esquinas todo el día, que tan largo me está pareciendo… eso, o que debería haber desayunado café.

Hace un par de años descubría… A

¿Qué quiero hacer hoy?

April6

Dicen que lo que hay que hacer al levantarse cada mañana es pensar “¿qué quiero hacer hoy?” y hacerlo. Obviamente lo primero que piensas es que es un consejo de película, que no se puede cumplir en la vida real. Pero lo pensamos porque interpretamos mal ese “querer”. Y es que es díficil definir lo que realmente significa “querer”, es difícil acotar su sentido.

Para mí, son todos los significados posibles en uno. Es decir, desde lo que quieres hacer por rutina (como cuando te apetece desayunar cereales, aunque si fuera tu último día en la Tierra desayunarías otra cosa) hasta lo que quieres hacer porque te apetece (como encender el PC antes de hacer las camas simplemente porque te apetece escribir) pasando por lo que quieres hacer a largo plazo, en realidad no es lo que más te apetece hacer pero lo haces para lograr algo más grande, que sí que quieres alcanzar (como ir a clase, porque quieres sacarte la carrera).

Lo que está claro es que no se puede interpretar como que cada día hagamos lo que nos dé la gana, por dos razones: 1) esto sería el caos, y 2) no conseguiríamos los objetivos que realmente queremos, sólo satisfacer los impulsos…

Así que ya sabéis, cada vez que oigáis esa frase no penséis que tenéis que ser más impulsivos, sino que es importante hacer aquellas cosas que cumplan nuestros objetivos para ser felices. Aun así, no os olvidéis de que también, a veces, hay que hacer cosas que no queremos, que suelen coincidir con las obligaciones, con aquello que se hace para que reine la paz y el orden (como las cosas de la casa).

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Decepción

March20

Cuando te haces mayor, la gente ya no se enfada contigo, sino que se siente decepcionada.

Lo cual es mucho peor, sin duda. Y va ligado a la edad, porque cuando eres pequeño no se sabe por dónde vas a salir con tus actos, sin embargo al hacernos mayores creamos unas expectativas a los demás, que esperan que nos comportemos de una determinada manera, según nuestra personalidad, cosa que no teníamos de niños, por otra parte, y cuando no las cumplimos causamos esa decepción. Lo cual me lleva a:

No hay decepción sin expectativas.

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